
Las lágrimas escondidas, no por verguenza, sino por dignidad. Discuciones sin sentido, creyendo poder mentirse, creyendo poder creerse. Un grito que no salió, otro y otro, provocaron un gran nudo en su garganta.Los nervios se desataron, gritos mas gritos. Alguien le arrebató su fortaleza. Ella quedó tan débil. Su única prioridad formaba parte del olvido. Sus pensamientos se transformaron en una nube.Creia que su condena era haberse cruzado con él, pero cuando el tiempo pasó, se dió cuenta que su verdadera condena era vivir.Buscó soluciones a su alcance, pero de nada sirvieron, algo le debía a la vida y estaba atada a ella.Su cabeza estallaba, su cuerpo casi no se movía y así fu como sucedió. Allí fue cuando encontró todo lo que nunca imaginó sentir, ser, ver, escuchar..La mismisima eternidad que no llegó a ganarse, le dió una vez mas la oportunidad de pagar su condena. Y así fue una horrible pesadilla en la que jamás despertó.Vivió para sufrir, vivió para perder. Aprendió a llorar por implorar. Lo único que sabe, que las condenas se pagan y la vida, en este caso, es un suicido permanente.
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